2. El lenguaje; asequible pero a la vez mágico.
3. La fantasía; que relumbra, hechiza y sorprende.
4. El humos; fino, inteligente y ocurrente.
5. La aventura; que aumente según el trajina de lo caminos.
6. Trama lineal, aunque últimamente la evolución de la Literatura Infantil ha llevado a tramas un poco más complejas, con diferentes planos temporales, varias voces narrativas y tramas secundarias como en la gran literatura, aunque, por supuesto, sin llegar a niveles semánticos demasiado complejos que la hagan inaccesible al joven lector.
7. El tiempo y el lugar generalmente son inmanentes o arquetipales, establecidos mediante referentes tales como “Había una vez”, “En un lugar muy lejos de aquí”, “Hace mucho tiempo”, entre otros.
8. Imágenes de maravillosa sencillez (no por ello triviales).
9. Estilo no recargado ni retórico; por el contrario: muy ágil, dinámico y bastante depurado.
10. Empleo frecuente del diálogo, en un estilo narrativo directo, poco referencial.
11. Actualmente se observa con mucha frecuencia la presencia de personajes genéricos como “topo”, “sapo”, “ardilla”..
12. Empleo exhaustivo del sinsentido, el absurdo, la hipérbole, y otros recursos humorísticos.
13. No se detiene mucho en la descripción de personajes o lugares, para ganar tensión narrativa.

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